Salta... montes

En algún lugar de la ciudad condal, en un laboratorio especializado, un científico realiza el siguiente experimento.

Coge a un saltamontes cualquiera, lo coloca encima de su mesa de trabajo y le dice: "¡Salta!”...

En algún lugar de la ciudad condal, en un laboratorio especializado, un científico realiza el siguiente experimento.

Coge a un saltamontes cualquiera, lo coloca encima de su mesa de trabajo y le dice: "¡Salta!" El saltamontes da un salto y cae otra vez en la mesa.
El científico se pone los guantes, coge el saltamontes, le arranca una pata delantera y le dice: "¡Salta!" El saltamontes repite el salto.

El científico vuelve a cogerlo, le arranca la otra pata y le dice: "¡Salta!" El saltamontes vacila un poco pero consigue repetir el salto. El científico se queda perplejo, repite sus cálculos, piensa un momento y le arranca la tercera pata y le dice: "¡Salta!" El saltamontes no se mueve, el científico golpea la mesa con fuerza y le repite: "¡Salta, Salta!" Finalmente con mucha dificultad el saltamontes consigue dar un salto y se cae redondo en la mesa.

El científico vuelve a coger al saltamontes, lo pone recto y le grita, ya fuera de sí, "¡Salta, Salta, Salta!" golpeando la mesa. El saltamontes se queda ahí parado. El científico grita: "¡Sal-ta, Sal-ta!" pero no hay nada que hacer, el saltamontes no se mueve.

Conclusión anotada en el diario del científico: "En el estudio de las facultades auditivas del saltamontes común, se ha confirmado mediante la experiencia en el laboratorio que, al arrancarle 3 patas, se queda completamente sordo."

En el diario del saltamontes figura la siguiente historia: "Un buen día entro en un laboratorio a ver si tenían algo de comer, veo un ordenador encima de la mesa y pego un brinco hacia el teclado. De repente, se me acerca un tipo con gafas y cejas gruesas y se me pone a mirar... bien raro el tipo ese pero mueve los labios de forma divertida... Intenta cogerme pero yo pego otro brinco y me salvo aunque se me queda una pata enganchada en la mano del tipo. El tipo me mira todavía mas de cerca y mueve los labios otra vez, que risas... pero yo consigo dar otro brinco y arrancar el ordenador, eso sí el tipo se queda con otra pata mía. El ordenador arranca sin colgarse... pienso, por una vez que funciona el Windows, voy a aprovechar para chequear mi correo y de un brinco consigo arrancar el Internet. ¡Pero qué pesado es ese tipo! Ahora me esta metiendo mano y ¡hasta me coge una pierna! Sigo sin moverme, a ver quien me ha escrito, pensando en lo difícil que será contestar con un solo miembro y con ese pesado mirándome fijo cuando el tipo se pone histérico otra vez. Pero que pesado es, ese tío! Vale! Ya puedes utilizar el ordenador tú ahora..."

El científico, dudando sus conclusiones, piensa: "A ver ahora, no se estará burlando de mi ese saltamontes haciéndose el sordo pasar por sordo, ejemmmm?..." y coge un trozo de papel y escribe en él: "¡Salta!" "¡Salta!" "¡Salta!".

Ultima línea en el diario del saltamontes: "¡Vaya tipo más pesado! Me lleva toda la mañana mareando para quitarme el ordenador, ahora se lo dejo y él ¿qué hace? Va y se pone a escribir en un papel...”.

Última línea de este post:

“Dios mío, creo que hay demasiados saltamontes cojos...”
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