Nostalgia y gratitud. De resolución a resultados (9)

Uno de mis profesores del IESE solía decir “la nostalgia nos devalúa como personas porque es el futuro que nos debería interesar”... luego solía añadir, como para evitar confusiones “pero si hay un valor del pasado que tiene sentido practicar, ese es el agradecimiento”. Hoy hablaremos de ese valor y de lo que significa la gratitud.

Uno de mis profesores del IESE solía decir “la nostalgia nos devalúa como personas porque es el futuro que nos debería interesar”... luego solía añadir, como para evitar confusiones “pero si hay un valor del pasado que tiene sentido practicar, ese es el agradecimiento”. Hoy hablaremos de ese valor y de lo que significa la gratitud.

Creo que una de las mejores descripciones de la gratitud que he visto es la de Melody Beattie: “La gratitud desvela la plenitud de la vida. Transforma lo que hay en suficiente y más. Transforma el rechazo en aceptación, el caos en armonía, la confusión en orden. Puede transformar una comida en un festín, una casa en un hogar y un desconocido en un amigo. La gratitud aporta sentido al pasado, paz al presente y perspectiva al futuro.” Creo que si fuéramos capaces de vivir así cambiaríamos el mundo. Pasaríamos de repente a ser algo así como la generación 3G totalmente desarrollada y preparada para el siglo XXI.

Para seguir ilustrando de la gratitud, voy a compartir contigo un extracto de mi libro Licencia para Vivir (www.licenciaparavivir.com, Sept. 2009, RBA Editores):

“... Es sabido (aunque a menudo lo olvidamos) que la fuerza engendra siempre resistencia. Del mismo modo, la oposición no resuelve nunca la negatividad. Sólo existe una forma de hacerlo: apoyando lo positivo. La fuerza siempre crea una reacción en sentido opuesto y con la misma intensidad. Es una ley de la Física. No se puede cambiar. La fuerza engendra fuerza y los conflictos se hacen más grandes. Basta mirar las noticias para ver este concepto en acción...

Cuando la vida se te presente con circunstancias negativas tómatelo como una invitación a la acción, a encontrarle el lado positivo de las cosas. Intenta tomártelo como un entrenamiento del músculo de la gratitud. Empieza a construir la solución a partir de ahí. De nada sirven los lamentos, ni la resistencia. Sólo alargarás y aumentarás el sufrimiento. Cuanto antes aceptes el juego y empieces a jugar la partida con las cartas que tienes en la mano, antes podrás ganar.

Por otra parte, cuando la vida se te presente con algo positivo, celébralo al máximo. No lo escondas a los demás. Compártelo, porque compartiendo, las alegrías se multiplican. Agradece y disfrútalo. Si pretendes agradecer sin disfrutar es como si alguien te invitara a una comida preparada en tu honor y te pusieras a alabar sus sabores y aromas sin llegar a probarla. ¿Serían creíbles tus alabanzas y agradecimientos? ¿Cómo crees que se sentiría tu anfitrión?

Para poder agradecer algo hay que interrumpir el flujo de los pensamientos críticos que te vienen constantemente a la mente, ese flujo incesante de juicios y prejuicios que hace que siempre eches algo en falta en cualquier situación, incluso en el mejor regalo. Agradecer es saber que lo que te regala la vida es perfecto para ti y para ese momento. Convéncete de una vez de que no lo tendrías si no fuera así. La gratitud encierra un profundo sentimiento de aceptación y de paz al saber que todo está como debe ser en todo momento y que no tienes que intentar forzar ningún cambio, sino sólo encontrar una perspectiva diferente con la que abordar la misma situación.”

Tienes mucho que agradecer. No olvides hacerlo. Forma parte del proceso de la creación de tus metas. Cuando, a veces, te parece difícil encontrar dentro de ti la energía necesaria para ejercer la gratitud, recuerda este proverbio árabe: “Maldecía por no tener zapatos hasta que encontré un hombre que no tenía pies”.
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