¿Crees que tú no puedes?
22/10/11 17:14 Categorías:Español
A veces nos parece que la vida no hace más que castigarnos. Sufrimos una caída tras otra y parece que nunca podremos volver a levantarnos. Nos rendimos y dejamos invadir por la desilusión. Pero sea lo que sea, seguro que puedes volver a levantarte si así lo quieres y crees posible. A veces solo basta mirar las cosas desde otra perspectiva. Deja que Nick Vujicic te inspire y te enseñe como hacerlo.
Mírate bien estos vídeos y luego decide si tú puedes o no.
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Nostalgia y gratitud. De resolución a resultados (9)
22/10/11 17:12 Categorías:Español
Uno de mis profesores del IESE solía decir “la nostalgia nos devalúa como personas porque es el futuro que nos debería interesar”... luego solía añadir, como para evitar confusiones “pero si hay un valor del pasado que tiene sentido practicar, ese es el agradecimiento”. Hoy hablaremos de ese valor y de lo que significa la gratitud.
Creo que una de las mejores descripciones de la gratitud que he visto es la de Melody Beattie: “La gratitud desvela la plenitud de la vida. Transforma lo que hay en suficiente y más. Transforma el rechazo en aceptación, el caos en armonía, la confusión en orden. Puede transformar una comida en un festín, una casa en un hogar y un desconocido en un amigo. La gratitud aporta sentido al pasado, paz al presente y perspectiva al futuro.” Creo que si fuéramos capaces de vivir así cambiaríamos el mundo. Pasaríamos de repente a ser algo así como la generación 3G totalmente desarrollada y preparada para el siglo XXI.
Para seguir ilustrando de la gratitud, voy a compartir contigo un extracto de mi libro Licencia para Vivir (www.licenciaparavivir.com, Sept. 2009, RBA Editores):
“... Es sabido (aunque a menudo lo olvidamos) que la fuerza engendra siempre resistencia. Del mismo modo, la oposición no resuelve nunca la negatividad. Sólo existe una forma de hacerlo: apoyando lo positivo. La fuerza siempre crea una reacción en sentido opuesto y con la misma intensidad. Es una ley de la Física. No se puede cambiar. La fuerza engendra fuerza y los conflictos se hacen más grandes. Basta mirar las noticias para ver este concepto en acción...
Cuando la vida se te presente con circunstancias negativas tómatelo como una invitación a la acción, a encontrarle el lado positivo de las cosas. Intenta tomártelo como un entrenamiento del músculo de la gratitud. Empieza a construir la solución a partir de ahí. De nada sirven los lamentos, ni la resistencia. Sólo alargarás y aumentarás el sufrimiento. Cuanto antes aceptes el juego y empieces a jugar la partida con las cartas que tienes en la mano, antes podrás ganar.
Por otra parte, cuando la vida se te presente con algo positivo, celébralo al máximo. No lo escondas a los demás. Compártelo, porque compartiendo, las alegrías se multiplican. Agradece y disfrútalo. Si pretendes agradecer sin disfrutar es como si alguien te invitara a una comida preparada en tu honor y te pusieras a alabar sus sabores y aromas sin llegar a probarla. ¿Serían creíbles tus alabanzas y agradecimientos? ¿Cómo crees que se sentiría tu anfitrión?
Para poder agradecer algo hay que interrumpir el flujo de los pensamientos críticos que te vienen constantemente a la mente, ese flujo incesante de juicios y prejuicios que hace que siempre eches algo en falta en cualquier situación, incluso en el mejor regalo. Agradecer es saber que lo que te regala la vida es perfecto para ti y para ese momento. Convéncete de una vez de que no lo tendrías si no fuera así. La gratitud encierra un profundo sentimiento de aceptación y de paz al saber que todo está como debe ser en todo momento y que no tienes que intentar forzar ningún cambio, sino sólo encontrar una perspectiva diferente con la que abordar la misma situación.”
Tienes mucho que agradecer. No olvides hacerlo. Forma parte del proceso de la creación de tus metas. Cuando, a veces, te parece difícil encontrar dentro de ti la energía necesaria para ejercer la gratitud, recuerda este proverbio árabe: “Maldecía por no tener zapatos hasta que encontré un hombre que no tenía pies”.
Creo que una de las mejores descripciones de la gratitud que he visto es la de Melody Beattie: “La gratitud desvela la plenitud de la vida. Transforma lo que hay en suficiente y más. Transforma el rechazo en aceptación, el caos en armonía, la confusión en orden. Puede transformar una comida en un festín, una casa en un hogar y un desconocido en un amigo. La gratitud aporta sentido al pasado, paz al presente y perspectiva al futuro.” Creo que si fuéramos capaces de vivir así cambiaríamos el mundo. Pasaríamos de repente a ser algo así como la generación 3G totalmente desarrollada y preparada para el siglo XXI.
Para seguir ilustrando de la gratitud, voy a compartir contigo un extracto de mi libro Licencia para Vivir (www.licenciaparavivir.com, Sept. 2009, RBA Editores):
“... Es sabido (aunque a menudo lo olvidamos) que la fuerza engendra siempre resistencia. Del mismo modo, la oposición no resuelve nunca la negatividad. Sólo existe una forma de hacerlo: apoyando lo positivo. La fuerza siempre crea una reacción en sentido opuesto y con la misma intensidad. Es una ley de la Física. No se puede cambiar. La fuerza engendra fuerza y los conflictos se hacen más grandes. Basta mirar las noticias para ver este concepto en acción...
Cuando la vida se te presente con circunstancias negativas tómatelo como una invitación a la acción, a encontrarle el lado positivo de las cosas. Intenta tomártelo como un entrenamiento del músculo de la gratitud. Empieza a construir la solución a partir de ahí. De nada sirven los lamentos, ni la resistencia. Sólo alargarás y aumentarás el sufrimiento. Cuanto antes aceptes el juego y empieces a jugar la partida con las cartas que tienes en la mano, antes podrás ganar.
Por otra parte, cuando la vida se te presente con algo positivo, celébralo al máximo. No lo escondas a los demás. Compártelo, porque compartiendo, las alegrías se multiplican. Agradece y disfrútalo. Si pretendes agradecer sin disfrutar es como si alguien te invitara a una comida preparada en tu honor y te pusieras a alabar sus sabores y aromas sin llegar a probarla. ¿Serían creíbles tus alabanzas y agradecimientos? ¿Cómo crees que se sentiría tu anfitrión?
Para poder agradecer algo hay que interrumpir el flujo de los pensamientos críticos que te vienen constantemente a la mente, ese flujo incesante de juicios y prejuicios que hace que siempre eches algo en falta en cualquier situación, incluso en el mejor regalo. Agradecer es saber que lo que te regala la vida es perfecto para ti y para ese momento. Convéncete de una vez de que no lo tendrías si no fuera así. La gratitud encierra un profundo sentimiento de aceptación y de paz al saber que todo está como debe ser en todo momento y que no tienes que intentar forzar ningún cambio, sino sólo encontrar una perspectiva diferente con la que abordar la misma situación.”
Tienes mucho que agradecer. No olvides hacerlo. Forma parte del proceso de la creación de tus metas. Cuando, a veces, te parece difícil encontrar dentro de ti la energía necesaria para ejercer la gratitud, recuerda este proverbio árabe: “Maldecía por no tener zapatos hasta que encontré un hombre que no tenía pies”.
¿Que son las estructuras? De resolución a resultados (8)
22/10/11 17:10 Categorías:Español
Te parecerá completamente descabellado, pero tu reloj es una estructura. De acuerdo que no es una estructura como las que acostumbras a ver en la ciudad, pero en términos de coaching, es una estructura, y bastante importante además. ¿Que quiere decir esto de estructura entonces?
Pues una estructura es un mecanismo que mantiene ciertas idea y cosas juntas y en su sitio frente al paso del tiempo. Cuando todos los elementos se encuentran en su sitio, el sistema funciona con suavidad y sin sacudidas. A nivel personal, las estructuras son mecanismos que nos ayudan a gestionar nuestros compromisos, valores y responsabilidades. ¿Entiendes ahora como tu reloj es una estructura?
Tu reloj es un mecanismo que te permite gestionar tus compromisos con los demás, cumpliendo con tus responsabilidades y respetando tus valores personales. Es lo que te permite llegar a tiempo a tus citas. Te ayuda a gestionar tus responsabilidades y a mantener intactos tus valores. Si alguno de tus valores es el respeto de los demás y por lo tanto deseas llegar a tiempo para no hacerles esperar en vano, necesitas tener acceso a la hora. Tu reloj, transformado en estructura, te ayudará a expresar y mantener esos valores.
Visto así, una estructura es algo que te permite igualmente mantener tu libertad de expresión y de ser quién quieres ser. Una estructura, entonces, es un mecanismo que colocas en tu vida para ayudarte a mantener tus valores, tu autonomía y tu libertad de acción.
Cuando buscas efectuar un cambio en algún aspecto de tu vida, y de hecho cualquier resolución que hayas tomado conlleva un cierta cambio en tu forma de ver y hacer las cosas, tienes que establecer una estructura para asegurarte de que este cambio ocurra. Esa estructura, pues, es tu garantía. Es la expresión de tu libertad y compromiso de crear un cambio.
Una estructura, entonces, es una ayuda, algo que te ayuda a capturar este impulso que todos tenemos de vez en cuando para cambiar algo que no funciona en nuestra vida. Una estructura ayuda a mantener vivo este impulso frente al paso del tiempo. Es una ayuda necesaria para crear la disciplina y los hábitos imprescindibles para cualquier cambio duradero. Es una ayuda que permite ir avanzado con paso firme hacia los objetivos marcados sin desviarse, ni entretenerse en los asuntos triviales.
A lo largo de los artículos anteriores, has ido entendiendo que el cambio era tu propia responsabilidad. Has visto la diferencia entre los buenos deseos y las buenas resoluciones. Te has marcado objetivos según el sistema CAMP, los has anunciado reforzando así tu compromiso con los mismos. Has entendido también la importancia de la disciplina y de crear buenos hábitos, te has librado de algunos bloqueos y falsas creencias como de aquella fina cuerda con la que te habías atado. Ahora, puedes dar un paso más hacia tus metas. Quizás el más importante de todos. Tienes que establecer las estructuras que te permitirán mantener tu impulso vivo y todos los elementos del cambio en su sitio y trabajando juntos con armonía.
Si has decidido aprender algo nuevo, piensa en apuntarte a una escuela o bien encuentra un grupo de apoyo que comparta tus intereses. Juntos avanzaréis mucho más que cada uno por separado. Si quieres perder peso, crea tus menús y tus rutinas diarias incluyendo las de compras, y vacía tu nevera antes de empezar. Si te has marcado un reto en el trabajo, piensa en la utilidad de tener un coach a tu lado que te apoye y aporte perspectivas y conocimientos. Si quieres ser mejor padre o madre o hijo/a, implanta el mecanismo que te recordará y permitirá pasar tiempo con tus seres queridos. Recuerda tu mecanismo o estructura es tu única garantía de éxito.
¡Suerte y manos a la obra!
PD. El altar que se ve en la foto, es una estructura física que ayuda a mantener enfocada la atención de la señora en los valores que ha elegido vivir y comunicar. ¿Que sería de las religiones si no existieran las estructuras y los símbolos?
Pues una estructura es un mecanismo que mantiene ciertas idea y cosas juntas y en su sitio frente al paso del tiempo. Cuando todos los elementos se encuentran en su sitio, el sistema funciona con suavidad y sin sacudidas. A nivel personal, las estructuras son mecanismos que nos ayudan a gestionar nuestros compromisos, valores y responsabilidades. ¿Entiendes ahora como tu reloj es una estructura?
Tu reloj es un mecanismo que te permite gestionar tus compromisos con los demás, cumpliendo con tus responsabilidades y respetando tus valores personales. Es lo que te permite llegar a tiempo a tus citas. Te ayuda a gestionar tus responsabilidades y a mantener intactos tus valores. Si alguno de tus valores es el respeto de los demás y por lo tanto deseas llegar a tiempo para no hacerles esperar en vano, necesitas tener acceso a la hora. Tu reloj, transformado en estructura, te ayudará a expresar y mantener esos valores.
Visto así, una estructura es algo que te permite igualmente mantener tu libertad de expresión y de ser quién quieres ser. Una estructura, entonces, es un mecanismo que colocas en tu vida para ayudarte a mantener tus valores, tu autonomía y tu libertad de acción.
Cuando buscas efectuar un cambio en algún aspecto de tu vida, y de hecho cualquier resolución que hayas tomado conlleva un cierta cambio en tu forma de ver y hacer las cosas, tienes que establecer una estructura para asegurarte de que este cambio ocurra. Esa estructura, pues, es tu garantía. Es la expresión de tu libertad y compromiso de crear un cambio.
Una estructura, entonces, es una ayuda, algo que te ayuda a capturar este impulso que todos tenemos de vez en cuando para cambiar algo que no funciona en nuestra vida. Una estructura ayuda a mantener vivo este impulso frente al paso del tiempo. Es una ayuda necesaria para crear la disciplina y los hábitos imprescindibles para cualquier cambio duradero. Es una ayuda que permite ir avanzado con paso firme hacia los objetivos marcados sin desviarse, ni entretenerse en los asuntos triviales.
A lo largo de los artículos anteriores, has ido entendiendo que el cambio era tu propia responsabilidad. Has visto la diferencia entre los buenos deseos y las buenas resoluciones. Te has marcado objetivos según el sistema CAMP, los has anunciado reforzando así tu compromiso con los mismos. Has entendido también la importancia de la disciplina y de crear buenos hábitos, te has librado de algunos bloqueos y falsas creencias como de aquella fina cuerda con la que te habías atado. Ahora, puedes dar un paso más hacia tus metas. Quizás el más importante de todos. Tienes que establecer las estructuras que te permitirán mantener tu impulso vivo y todos los elementos del cambio en su sitio y trabajando juntos con armonía.
Si has decidido aprender algo nuevo, piensa en apuntarte a una escuela o bien encuentra un grupo de apoyo que comparta tus intereses. Juntos avanzaréis mucho más que cada uno por separado. Si quieres perder peso, crea tus menús y tus rutinas diarias incluyendo las de compras, y vacía tu nevera antes de empezar. Si te has marcado un reto en el trabajo, piensa en la utilidad de tener un coach a tu lado que te apoye y aporte perspectivas y conocimientos. Si quieres ser mejor padre o madre o hijo/a, implanta el mecanismo que te recordará y permitirá pasar tiempo con tus seres queridos. Recuerda tu mecanismo o estructura es tu única garantía de éxito.
¡Suerte y manos a la obra!
PD. El altar que se ve en la foto, es una estructura física que ayuda a mantener enfocada la atención de la señora en los valores que ha elegido vivir y comunicar. ¿Que sería de las religiones si no existieran las estructuras y los símbolos?
A los elefantes más grandes se les ata con la cuerda más fina. De resolución a resultados (7)
22/10/11 17:08 Categorías:Español
Muchas veces escucho de boca de mis clientes alguna de las siguientes frases: “la verdad es que me gustaría mucho, pero no puedo...” o bien “no sé si puedo hacerlo...” o “si yo pudiera, haría tal o tal cosa...” El motivo de este post es hablarte de esos impedimentos mentales que nos imponemos de vez en cuando y dejamos que echen raíz en nuestra vida hasta que pasen a dominarnos por completo. Para ello, te voy a contar la anécdota de los elefantes de Tailandia.
Hace algunos años, viajando por el norte de Tailandia, país de muchos elefantes, me di cuenta de un hecho bastante curioso. A los elefantes pequeños, se les ataba con una gruesa cadena mientras a los grandes, mucho más potentes, los amarraban con una cuerda finita. Picado por la curiosidad, ya que no lograba encontrarle ninguna explicación lógica a este tema, decidí indagar más. Esa fue la respuesta que obtuve de uno de los cuidadores de elefantes:
“Cuando el elefante es pequeño, lo atamos con una buena cadena porque siempre trata de escaparse. Día tras día, va tirando tratando de romper la cadena pero, si esta resulta lo suficientemente gruesa, no lo podrá hacer. Así es que llega un buen día en que el elefante aprende lo que significa estar atado, deja de intentar escaparse y se queda quieto al lado del poste. A partir de ese día, pasamos a atarlo con una cuerda ya que, para él, que sea con cadena o con cuerda, estar atado significa que se tiene que quedar al lado del poste. Ya no se pregunta si puede marcharse o no.”
Tomando en cuenta que un elefante adulto, rompería fácilmente la cadena o arrancaría el poste si se lo propusiera, es increíble que se le logre someter con ese sencillo freno mental. En realidad solo se trata de un juego psicológico en el que cae el elefante adiestrado.
Rara vez, ante un “me gustaría, pero...” podremos afirmar que existe un verdadero impedimento. La mayoría de las veces, indagando, lo que se encuentra es un mero impedimento mental, algún miedo o comportamiento tan asumido que ya ni se cuestiona uno. Así es que aún cuando cambien las circunstancias a nuestro favor o bien aumenten nuestros recursos, seguimos con una imagen distorsionada de impotencia total. En realidad, nos acabamos atando nosotros mismos con una cuerdecita que nos mantiene amarrados a nuestro poste, a ese “sí, pero no puedo...”.
¿Y tú, que ves? ¿Que creencia te tiene atrapado/a? ¿Te has preguntado si eso es de verdad una gruesa cadena o una cuerdecita?
Hace algunos años, viajando por el norte de Tailandia, país de muchos elefantes, me di cuenta de un hecho bastante curioso. A los elefantes pequeños, se les ataba con una gruesa cadena mientras a los grandes, mucho más potentes, los amarraban con una cuerda finita. Picado por la curiosidad, ya que no lograba encontrarle ninguna explicación lógica a este tema, decidí indagar más. Esa fue la respuesta que obtuve de uno de los cuidadores de elefantes:
“Cuando el elefante es pequeño, lo atamos con una buena cadena porque siempre trata de escaparse. Día tras día, va tirando tratando de romper la cadena pero, si esta resulta lo suficientemente gruesa, no lo podrá hacer. Así es que llega un buen día en que el elefante aprende lo que significa estar atado, deja de intentar escaparse y se queda quieto al lado del poste. A partir de ese día, pasamos a atarlo con una cuerda ya que, para él, que sea con cadena o con cuerda, estar atado significa que se tiene que quedar al lado del poste. Ya no se pregunta si puede marcharse o no.”
Tomando en cuenta que un elefante adulto, rompería fácilmente la cadena o arrancaría el poste si se lo propusiera, es increíble que se le logre someter con ese sencillo freno mental. En realidad solo se trata de un juego psicológico en el que cae el elefante adiestrado.
Rara vez, ante un “me gustaría, pero...” podremos afirmar que existe un verdadero impedimento. La mayoría de las veces, indagando, lo que se encuentra es un mero impedimento mental, algún miedo o comportamiento tan asumido que ya ni se cuestiona uno. Así es que aún cuando cambien las circunstancias a nuestro favor o bien aumenten nuestros recursos, seguimos con una imagen distorsionada de impotencia total. En realidad, nos acabamos atando nosotros mismos con una cuerdecita que nos mantiene amarrados a nuestro poste, a ese “sí, pero no puedo...”.
¿Y tú, que ves? ¿Que creencia te tiene atrapado/a? ¿Te has preguntado si eso es de verdad una gruesa cadena o una cuerdecita?
Hábitos . De resolución a resultados (6)
22/10/11 17:06 Categorías:Español
Hemos pasado de tener un buen deseo a formular una buena resolución. Hemos visto la importancia de asumir la responsabilidad de nuestro propio destino pasando a la acción. Hemos enunciado nuestro objetivo de forma clara y concreta, y aprendido a usar la metodología CAMP. También hemos encontrado el valor necesario para anunciárselo a nuestro entorno creando así un momento para que empiece a tomar forma nuestro trabajo. ¡Ya estamos en marcha! Buena parte del trabajo ya está hecha.
Ahora se trata de entender un nuevo concepto: el de la disciplina. Muchas personas ven en la disciplina una privación de su libertad porque piensan que atándose a una cierta regularidad, pierden la espontaneidad y con ella la libertad. La verdad es todo lo contrario. La disciplina es una expresión de tu libertad. La de elegir, la más importante de todas. Cuando eliges una cosa (o sea des-eligiendo otra), estás haciendo un verdadero ejercicio de libertad. Por lo tanto, cuando eliges dedicar 3 mañanas a ir al gimnasio, estás diciendo fundamentalmente que eres un ser libre y responsable, capaz de comprometerse con una intención y un programa.
¿Que tiene que ver la disciplina con las buenas resoluciones? Hemos hablado anteriormente del hecho que el flujo de nuestra vida se compone mayoritariamente de una colección de hábitos que desarrollamos a diario de forma semi-automática. Muchas veces nos vemos atrapados por ese flujo cuyo resultado es el escenario actual de nuestra vida. Si queremos que cambien las cosas, tienen que cambiar los hábitos y para ello... hace falta hablar de disciplina.
Se dice que un nuevo hábito tarda 21 días en instalarse. Se supone que ese es el tiempo necesario para crear nuevas conexiones neuronales. El quid de la cuestión, pues, es ir desarrollando ese hábito durante esos primeros 21 días. Para ello, no tenemos más remedio que aplicarnos una buena dosis de disciplina. Pero ¡ojo! aquí cabe un consejo: esa disciplina no la malgastemos intentando desarraigar los hábitos que queremos reemplazar. Eso no va así ya que es casi imposible erradicar un viejo hábito. Lo que sí es posible, es tratar de empujarlo a los lados ocupando su espacio físico con otro más saludable. Si tu hábito es quedarte aplastado/a en el sofá y que ahora has deicidio salir a correr 5 quilómetros cada día, no hace falta que te cuente las resistencias que vas a encontrar ¿verdad? De ahí, la enorme importancia de la disciplina.
Y tú, ¿en que hábito nuevo vas a invertir la fuerza de tu disciplina?
Ahora se trata de entender un nuevo concepto: el de la disciplina. Muchas personas ven en la disciplina una privación de su libertad porque piensan que atándose a una cierta regularidad, pierden la espontaneidad y con ella la libertad. La verdad es todo lo contrario. La disciplina es una expresión de tu libertad. La de elegir, la más importante de todas. Cuando eliges una cosa (o sea des-eligiendo otra), estás haciendo un verdadero ejercicio de libertad. Por lo tanto, cuando eliges dedicar 3 mañanas a ir al gimnasio, estás diciendo fundamentalmente que eres un ser libre y responsable, capaz de comprometerse con una intención y un programa.
¿Que tiene que ver la disciplina con las buenas resoluciones? Hemos hablado anteriormente del hecho que el flujo de nuestra vida se compone mayoritariamente de una colección de hábitos que desarrollamos a diario de forma semi-automática. Muchas veces nos vemos atrapados por ese flujo cuyo resultado es el escenario actual de nuestra vida. Si queremos que cambien las cosas, tienen que cambiar los hábitos y para ello... hace falta hablar de disciplina.
Se dice que un nuevo hábito tarda 21 días en instalarse. Se supone que ese es el tiempo necesario para crear nuevas conexiones neuronales. El quid de la cuestión, pues, es ir desarrollando ese hábito durante esos primeros 21 días. Para ello, no tenemos más remedio que aplicarnos una buena dosis de disciplina. Pero ¡ojo! aquí cabe un consejo: esa disciplina no la malgastemos intentando desarraigar los hábitos que queremos reemplazar. Eso no va así ya que es casi imposible erradicar un viejo hábito. Lo que sí es posible, es tratar de empujarlo a los lados ocupando su espacio físico con otro más saludable. Si tu hábito es quedarte aplastado/a en el sofá y que ahora has deicidio salir a correr 5 quilómetros cada día, no hace falta que te cuente las resistencias que vas a encontrar ¿verdad? De ahí, la enorme importancia de la disciplina.
Y tú, ¿en que hábito nuevo vas a invertir la fuerza de tu disciplina?